En plena crisis interna, la oposición republicana no puede elegir un nuevo líder en el Congreso de EEUU

El legislador republicano favorito a suceder al actual presidente de la Cámara de Representantes se retiró sorpresivamente de la contienda y dejó en evidencia la crisis interna que vive la oposición norteamericana.

Kevin McCarthy, actual número dos de la Cámara baja y quien partía como favorito para suceder a su correligionario John Boehner, anunció su decisión en una reunión a puertas cerradas con otros congresistas de su partido, lo que llevó a suspender la votación interna de la bancada republicana y la posterior del pleno de la cámara baja.

Ambas votaciones estaban previstas para hoy y McCarthy, legislador por California, sólo contaba con los números para superar la primera.

“Si vamos a unirnos y ser fuertes, necesitamos una cara nueva que ayude a lograrlo”, explicó McCarthy en unas breves declaraciones a los periodistas que esperaban el resultado de la reunión de la bancada de mayoría republicana, según informó la agencia de noticias EFE.

En su breve mensaje a los medios, McCarthy reconoció que la bancada opositora está “profundamente dividida”.

Poco antes, el legislador republicano, Peter King, había contado a la prensa que McCarthy había explicado durante la reunión a puertas cerradas que se bajaba de la candidatura “para unir al partido”, dividido entre el establishment tradicional y el movimiento ultraconservador Tea Party, éste último un fuerte crítico de Boehner.

La retirada de McCarthy llevó a suspender la votación interna de la bancada republicana para elegir al candidato a suceder a Boehner en su cargo, segundo en la línea de sucesión presidencial.

No había dudas que el congresista por California contaba con los votos de la mayoría de la bancada republicana para presentarse como candidato a encabezar la cámara baja, sin embargo, era probable que, como muchos de sus partido votarían en contra, perdería la votación final en el pleno, en donde requiere el apoyo de al menos 218 legisladores.

McCarthy era el favorito del aparato del Partido Republicano y también de Boehner, quien le dio oficialmente su respaldo tras anunciar a finales de septiembre su intención de renunciar y abandonar el cargo el próximo 30 de octubre.

Sin embargo, recientemente recibió duras críticas de sus propios correligionarios por unas polémicas declaraciones que hizo sobre la Comisión Especial del Congreso que investiga el ataque de 2012 contra el consulado estadounidense en Bengazi, en Libia.

McCarth había asegurado que el objetivo de esta comisión especial era debilitar en las encuestas a la precandidata presidencial demócrata Hillary Clinton, la gran favorita para reemplazar a Barack Obama en la Casa Blanca en 2016.

Los otros dos aspirantes republicanos a suceder a Boehner al frente de la cámara baja son el congresista por Utah, Jason Chaffetz, y el legislador por Florida, Daniel Webster, ambos respaldados por el sector radical vinculado al movimiento Tea Party y por los miembros más conservadores del principal partido opositor del país.

Expuesta la crisis interna de la oposición republicana, Boehner prometió hoy a través de un comunicado que seguirá al frente de la Cámara de Representantes hasta que su partido elija a su reemplazo, lo que pronosticó podría suceder “en las próximas semanas”.

El tiempo les juega en contra ya que cuanto más se prolongue esta división interna, más debilitado llegará el partido a unas primarias ya de por si muy fragmentadas y, finalmente, menos posibilidades tendrán los republicanos en noviembre del año próximo de recuperar el control de la Casa Blanca.

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