El avión derribado hace un año en Ucrania fue impactado por un misil de fabricación rusa

El avión de Malaysian Airlines que el 17 de julio de 2014 se desintegró en vuelo con 289 pasajeros adentro fue impactado por un misil tierra-aire Buk, informó el organismo técnico holandés que investigó el caso.

Una investigación internacional sobre la caída de un avión malayo en el conflictivo este de Ucrania el año pasado concluyó que la aeronave con 298 personas a bordo, en su mayoría holandeses, fue derribada por un misil de fabricación rusa, según un informe divulgado hoy por el gobierno de Holanda.
Aunque no se culpó a ninguna persona ni grupo, los resultados de la investigación de 15 meses sobre la caída del Boeing 777 -vuelo MH17- de Malaysia Airlines el 17 de julio de 2014, podrían exacerbar las tensiones entre Occidente, que culpa a Rusia de lo ocurrido, y Moscú, que niega su implicación.

El avión cayó en plena zona de guerra de Ucrania, en medio de fuertes combates entre separatistas pro rusos alzados en armas contra el gobierno pro occidental de Kiev y el Ejército ucraniano. Ucrania y Estados Unidos acusan a Rusia de respaldar militarmente a los rebeldes, pero Moscú lo niega.

El Consejo de Seguridad de Holanda, país desde donde provenía el vuelo, lideró la investigación sobre las causas de la caída.

“El vuelo MH17 se estrelló a causa de un proyectil 9N314M detonado en el exterior del avión en la parte izquierda de la cabina de mando”, anunció el presidente del Consejo, Tjibbe Joustra, en conferencia de prensa.

Joustra precisó que el misil fue un BUK de fabricación rusa y que fue disparado desde un área de 320 kilómetros cuadrados en la zona este de Ucrania, controlada en su mayoría por los rebeldes pro rusos que combaten al Ejército desde principios del año pasado, un conflicto que ya ha dejado unos 8.000 muertos.

Sin embargo, aclaró que no se pudo concluir con exactitud el lugar desde donde fue lanzado el proyectil, y agregó que los expertos rusos que contribuyeron con la investigación sostenían que no había suficiente evidencia para determinarlo.

“Ese misil corresponde al tipo de misiles instalados en los sistemas de misiles tierra-aire BUK. Como resultado de la detonación, la parte de delantera del avión quedó arrancada y el avión se partió en el aire”, precisó Joustra. Los restos del avión quedaron esparcidos en un área de 50 kilómetros cuadrados.

Rusia rechazó los hallazgos a través de su vicecanciller, Serguei Riabkov, quien calificó la investigación de “parcial” y “política” y destacó que “son evidentes los intentos de presentar conclusiones parciales y, en resumen, de cumplir con un determinado encargo político”.

El análisis del Consejo de Seguridad de Holanda se limita a señalar las causas que provocaron la caída del avión, pero no entra en cuestiones de culpabilidad, aspectos de los que se ocupa una investigación penal que se desarrolla en paralelo y cuya conclusión se espera para finales de año o principios de 2016.

Los investigadores también indicaron que “había suficientes motivos para que las autoridades ucranianas cerraran, por precaución, el espacio aéreo sobre el este del país”, habida cuenta del conflicto en el este ucraniano, pero no lo hicieron.

“Los riesgos que corría la aviación civil no fueron identificados adecuadamente ni por Ucrania, ni por los operadores civiles, ni por otros países, ni tampoco por las organizaciones internacionales”, sostuvo Joustra. “Nadie pensó en una posible amenaza a la aviación civil”, aseguró.

El Consejo de Seguridad de Holanda explicó que entre el 14 y el 17 de julio de 2014 un total de 61 aerolíneas de 32 países operaban en el espacio aéreo del este de Ucrania, y que el día de la tragedia se realizaron 160 vuelos en esa zona hasta que se decretó el cierre del espacio aéreo tras la caída del avión malayo.

Joustra explicó también que la investigación ha permitido descartar escenarios alternativos como la posibilidad de que el avión tuviese cualquier defecto técnico, que una bomba explotase en su interior, o que se estrellase a causa de un ataque aire-aire.

Un total de siete países -Holanda, Ucrania, Malasia, Estados Unidos, Reino Unido, Australia y Rusia- participaron en esta investigación, y según Joustra, “todos” respaldaron que el accidente se debió a la detonación de un misil en la proximidad del avión.

Sin embargo, no todos estuvieron de acuerdo en la identificación del tipo de misil: “Rusia afirmó que no es posible determinar el tipo de misil con certeza”, precisó.

El consorcio ruso de defensa antiaérea Almaz-Antei, fabricante de los misiles Buk, contradijo las conclusiones de la investigación en Holanda, al discrepar sobre el tipo de misil y asegurar que fue lanzado desde una localidad controlada por las fuerzas ucranianas.

“Podemos decir sin ninguna duda que si el Boeing fue derribado con un sistema antiaéreo Buk, recibió el impacto de un misil 9M38 lanzado desde la localidad de Zaroschenkoye, controlada por las fuerzas ucranianas”, dijo un responsable de Almaz-Antei, Mijail Malishevski, citado por EFE.
El director general del consorcio, Yan Novikov, aseguró que “los resultados de un experimento desmienten totalmente la información sobre el tipo de misil (que derribó el avión) y sobre el lugar desde donde fue lanzado”.

Ucrania, por su parte, acusó hoy a los servicios secretos rusos de planear el derribo del avión, y aseguró que el ataque se perpetró desde territorio controlado exclusivamente por los insurgentes pro rusos, puesto que los “separatistas borrachos no saben manejar los sistemas Buk”, en palabras del primer ministro ucraniano, Arseni Yatseniuk.

En tanto, Estados Unidos calificó hoy de “importante hito” la publicación de la investigación “independiente” sobre el accidente del avión malayo, al afirmar que no ha cambiado su evaluación de que fue derribado por rebeldes pro rusos.

Estados Unidos “apoyará plenamente todos los esfuerzos para llevar ante la Justicia a los responsables”, sostuvo en un comunicado el portavoz del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Ned Price.

Bookmark : permalink.

Deja un comentario